Habitantes de Buena Fe deben almacenar el líquido cuando regresa la electricidad; las interrupciones complican la higiene, la preparación de alimentos y las labores domésticas
Bacalar, Quintana Roo. — Los apagones y desabasto de agua complican la vida diaria en la comunidad de Buena Fe, donde habitantes denuncian que las interrupciones del suministro de agua potable pueden prolongarse hasta 15 días, debido a las fallas constantes de electricidad.
Por ello, las familias deben aprovechar los momentos en que vuelve la luz para llenar cubetas, tinacos y otros recipientes, ante la incertidumbre de cuándo ocurrirá el siguiente apagón.
La situación afecta actividades tan básicas como preparar alimentos, lavar trastes, limpiar las viviendas y mantener la higiene personal. Cada reserva de agua debe administrarse con cuidado.
Apagones y desabasto de agua afectan la vida en Buena Fe
Para las familias, recuperar la electricidad no significa tener garantizado el servicio de agua. Si los cortes vuelven, también pueden interrumpirse las operaciones de los equipos que permiten llevar el líquido a las viviendas.
Los apagones y desabasto de agua obligan a los habitantes a organizar sus actividades alrededor de las pocas horas en que cuentan con ambos servicios.
La Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA) reconoció en abril que la continuidad de los sistemas de bombeo depende de la estabilidad eléctrica, por lo que anunció acciones de coordinación con la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Sin embargo, no hay una confirmación oficial de que todos los hogares de Buena Fe permanezcan 15 días consecutivos sin agua, ni un informe público que detalle la causa específica de las fallas denunciadas.
Valle Hermoso también padeció la falta de agua
Los apagones y desabasto de agua también han generado inconformidad en otras localidades de Bacalar.
El 20 de octubre, pobladores de Valle Hermoso bloquearon la carretera federal 184, conocida como Vía Corta a Mérida, después de denunciar más de 20 días sin suministro de agua potable.
Los habitantes atribuyeron el problema a una falla en el transformador que alimentaba el sistema de bombeo. Tras la protesta, representantes de CAPA y del Ayuntamiento acordaron atender la situación.
Los dos casos muestran la preocupación de comunidades rurales por depender de servicios que pueden interrumpirse al mismo tiempo.
Mientras no se informe cómo serán atendidos los apagones y desabasto de agua, las familias de Buena Fe continuarán sujetas a la incertidumbre de cuándo podrán disponer nuevamente del líquido de manera regular.





