Lluvias irregulares, plagas y falta de semillas complican la recuperación de las milpas; productores advierten que cada vez resulta más difícil sostener sus parcelas
José María Morelos, Quintana Roo.— La cosecha de maíz en José María Morelos vuelve a preocupar a los campesinos. Después de una temporada de pérdidas por las condiciones del clima y las plagas, productores temen que el próximo ciclo agrícola tampoco deje suficiente grano para recuperar su inversión y alimentar a sus familias.
Ángel Gómez Tox, campesino de la comunidad de Bulukax, advirtió que la producción de este año fue mínima, pese a los fertilizantes y apoyos económicos recibidos. Explicó que la alternancia entre lluvias y periodos de sol afectó el crecimiento de las milpas.
“Si el ciclo del maíz ya se salió del control, ya no va a haber maíz”
– Ángel Gómez Tox, campesino de la comunidad de Bulukax
La cosecha de maíz deja poco para las familias
El problema no comenzó este mes. Durante la temporada agrícola, habitantes de distintas comunidades de José María Morelos reportaron cultivos afectados por la falta de lluvias, una situación que comprometió parte de las siembras.
En Los Insurgentes, por ejemplo, los campesinos explicaron a principios de octubre que, aunque las lluvias habían regresado, muchos ya no contaban con semillas para volver a sembrar.
El comisario ejidal de esa comunidad estimó que necesitaban al menos media tonelada de semilla para intentar una nueva siembra. A ello se suma la presencia de animales que desentierran los granos recién colocados en la tierra.
Sin semillas y con menos jóvenes dispuestos a trabajar el campo

La situación preocupa también por el futuro de la actividad agrícola. Gómez Tox señaló que las pérdidas económicas desaniman a los productores y que cada vez menos jóvenes muestran interés por dedicarse al campo.
Durante 2026, la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca (SEDARPE) puso en marcha un programa de entrega de semilla mejorada para beneficiar a 1,562 productores de siete municipios, entre ellos José María Morelos.
Sin embargo, los apoyos no eliminan los riesgos de una temporada marcada por condiciones climáticas desfavorables.
Para estas familias, una mala cosecha de maíz no significa únicamente perder dinero: también representa menos alimento disponible y mayores dificultades para continuar sembrando.
Por ahora, el temor persiste. Sin lluvias favorables y semillas suficientes, los productores advierten que recuperar sus milpas podría ser todavía más complicado en el siguiente ciclo.





