Habitantes de la Ribera del Río Hondo denuncian dificultades para circular por el paso provisional; en septiembre se había reportado un avance del 50% en la reconstrucción
Othón P. Blanco, Q. Roo.- Las lluvias siguen complicando la reparación de la carretera Ucum–La Unión, en la Ribera del Río Hondo, donde habitantes de comunidades rurales denunciaron que el deslave subterráneo del kilómetro 31 continúa sin solución definitiva, después de más de 70 días de trabajos.
El problema se concentra entre Sabidos y Pucté. Las recientes precipitaciones elevaron el nivel del agua hasta rebasar la desviación provisional habilitada para mantener la circulación, situación que dificulta el traslado cotidiano de familias, transportistas y productores agrícolas.
Carretera Ucum–La Unión: obra sigue inconclusa
La reparación comenzó a principios de agosto, según los habitantes, quienes señalaron que durante varias semanas hubo poca actividad en la zona afectada.
Sin embargo, el 4 de septiembre, Francisco Javier Interián Muñoz, comisariado ejidal de Álvaro Obregón, informó que la reconstrucción registraba un avance del 50% y que se esperaba concluir antes del inicio de la zafra de diciembre.
Ahora, las condiciones del paso provisional generan nuevas preocupaciones. Para las comunidades de la Ribera del Río Hondo, esta carretera es fundamental para acudir a escuelas, trasladarse a servicios médicos y movilizar productos del campo.
La Secretaría de Obras Públicas (SEOP) reconoció que las lluvias saturaron caminos en Othón P. Blanco y Bacalar, por lo que suspendió labores de mantenimiento y bacheo.
La dependencia explicó que el exceso de humedad impide colocar adecuadamente la carpeta asfáltica y aseguró que retomará los trabajos cuando mejoren las condiciones climáticas.
No obstante, falta confirmar si esa suspensión también comprende la reconstrucción del kilómetro 31 y cuál es su avance actual.
Nuevas afectaciones en la Ribera del Río Hondo

El problema se suma a otros incidentes recientes en la región. El sábado 17 de octubre, un desprendimiento de rocas bloqueó ambos carriles de la carretera Calderón–Rovirosa, aunque Protección Civil logró restablecer la circulación.
Se trata de otro tramo y un tipo de deslave diferente, pero ambos acontecimientos muestran las dificultades de movilidad que enfrentan las comunidades durante la temporada de lluvias.
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Mientras persistan las precipitaciones, quienes utilizan la vía deben extremar precauciones y evitar cruzar zonas con corrientes de agua.
La rehabilitación definitiva sigue pendiente de una actualización pública: falta conocer cuándo concluirán los trabajos y qué medidas garantizarán un paso seguro mientras se recupera la carretera.





