Cancún, Playa del Carmen, Tulum y Puerto Morelos enfrentan el desafío de ampliar sus servicios; el crecimiento urbano y turístico aumenta demanda y aguas residuales
El crecimiento de hoteles, viviendas, comercios y nuevos desarrollos está aumentando la presión sobre la infraestructura de agua y drenaje de Quintana Roo. Durante 2026, autoridades y organismos operadores mantienen obras en Cancún, Playa del Carmen, Tulum y Puerto Morelos para ampliar o modernizar redes hidráulicas, colectores, cárcamos y sistemas sanitarios ante las necesidades de ciudades que continúan expandiéndose.
El reto no termina en llevar agua potable a las nuevas zonas urbanas: cada vivienda, hotel o comercio genera aguas residuales que deben recolectarse, conducirse y tratarse correctamente. El problema adquiere otra dimensión porque Quintana Roo depende del agua subterránea y su suelo altamente permeable facilita que contaminantes lleguen al acuífero.
¿Qué pasa con las aguas residuales y la infraestructura de agua y drenaje?
Entre julio de 2025 y junio de 2026, Quintana Roo alcanzó una cobertura global de agua potable de 97.56%, frente a 78.61% de drenaje sanitario. La diferencia evidencia uno de los desafíos: ampliar el suministro sin dejar atrás el saneamiento.
El Programa Estatal de Acción ante el Cambio Climático advierte que la disponibilidad de agua potable y el tratamiento de aguas residuales están entre los desafíos ambientales y de salud más apremiantes debido al crecimiento poblacional, la expansión urbana y la actividad turística.
Además, el acuífero es especialmente vulnerable: el agua residual que se infiltra puede deteriorar la calidad del agua subterránea y alcanzar cuerpos de agua y zonas costeras.
Agua, drenaje y nuevos desarrollos
La expansión obliga a que la infraestructura de agua y drenaje avance junto con los proyectos inmobiliarios y turísticos. No hacerlo significa aumentar la demanda sobre la misma fuente de abastecimiento y, simultáneamente, generar mayores volúmenes que necesitan saneamiento.
El propio Plan Estratégico de Desarrollo Sostenible 2025-2050 advierte que el rápido crecimiento turístico y urbano genera una demanda excesiva de agua y pone en riesgo su disponibilidad futura. Durante 2026, el estado y Conagua acordaron una inversión cercana a 200 millones de pesos para ampliar servicios y fortalecer drenaje y tratamiento.
“Trabajamos juntas y juntos para mejorar el acceso al agua, porque es un derecho que debe estar al alcance de todas y todos”.
— Mara Lezama Espinosa, gobernadora de Quintana Roo
Los municipios que enfrentan mayor crecimiento
La presión ya se traduce en necesidades concretas. Cancún amplía redes de agua y alcantarillado; Playa del Carmen trabaja para conducir descargas de su franja costera; Puerto Morelos moderniza su drenaje, mientras Tulum amplía infraestructura sanitaria.
| Indicador | Situación |
|---|---|
| Cobertura de agua potable | 97.56% |
| Cobertura de drenaje sanitario | 78.61% |
| Drenaje en zonas urbanas | 84.80% |
| Drenaje en zonas rurales | 8.75% |
El reto de las aguas residuales
- 42.08% de las aguas residuales domésticas generadas recibe tratamiento.
- 32.25% corresponde a aguas residuales domésticas no tratadas.
- 25.19% corresponde a aguas residuales industriales no tratadas.
Fuente: Programa Estatal de Acción ante el Cambio Climático de Quintana Roo 2025-2035.
El problema de la infraestructura de agua y drenaje no es solo cuántas tuberías se construyen. En un territorio que depende del agua subterránea, crecer sin acompañar la expansión con saneamiento suficiente puede comprometer la calidad del recurso que abastece a las propias ciudades y sostiene buena parte de la actividad turística de Quintana Roo.
Drenaje: un problema que alcanza a Cancún, Playa, Puerto Morelos y Tulum
En Quintana Roo, el drenaje no es solamente un problema de infraestructura: también está relacionado con la protección del agua subterránea. El estado tiene un suelo kárstico, muy permeable, por donde las aguas pueden infiltrarse hacia el acuífero. Por ello, cuando las aguas residuales no son recolectadas y tratadas correctamente, los contaminantes pueden llegar al subsuelo.
La brecha de infraestructura es amplia. La cobertura estatal de agua potable es de 97.56 por ciento, mientras que la de drenaje sanitario es de 78.61 por ciento; en zonas rurales apenas alcanza 8.75 por ciento. En Playa del Carmen, Centinelas reportó que 146 de 186 lotes de la colonia Colosio no estaban conectados a la red de drenaje. En Tulum, alrededor de 30 por ciento de las viviendas de zonas céntricas tampoco tendría conexión.
El crecimiento urbano agrega presión en los cuatro municipios. Tulum registra 46 mil 721 habitantes y un crecimiento poblacional de 43.75 por ciento; Puerto Morelos también ha requerido revisiones de infraestructura ante su expansión, mientras Cancún concentra una parte importante de la demanda de servicios.
La preocupación ambiental ya tiene señales concretas: monitoreos en Playa del Carmen y otros puntos de la Riviera Maya han detectado E. coli, contaminación fecal, nutrientes, microplásticos, PFAS y metales en cuerpos de agua y cenotes.
Conagua reporta disponibilidad de agua en el acuífero Península de Yucatán, pero disponibilidad no significa ausencia de contaminación. En un territorio tan permeable, ampliar el drenaje y garantizar el tratamiento de aguas residuales también significa proteger el agua que consume la población.





