El presidente de Estados Unidos insiste en cambiar el nombre del estado por “Nueva América”, al considerar que daría mayor prestigio al territorio. Sin embargo, no tiene facultades para imponer la modificación por sí solo.
Washington, Estados Unidos, 19 de octubre de 2026. — El presidente estadounidense, Donald Trump, volvió a generar controversia este lunes al insistir en que el estado de Nuevo México debería cambiar inmediatamente su nombre por “Nueva América”, bajo el argumento de que esta modificación otorgaría mayor valor y prestigio al territorio estadounidense. La propuesta fue difundida a través de su plataforma Truth Social.
Durante su publicación, Trump defendió la iniciativa con un mensaje nacionalista: “¡No somos México, somos los Estados Unidos de América!”. El mandatario aseguró que los habitantes del estado se sentirían todavía más orgullosos de su identidad estadounidense y de saludar a la bandera nacional si se concretara el cambio de denominación.
Trump vincula el cambio de nombre con las elecciones
El mandatario también aprovechó su mensaje para lanzar nuevas acusaciones sobre el sistema electoral de Nuevo México, al afirmar que el estado es conocido por supuestas elecciones fraudulentas y sugerir que el cambio de nombre permitiría que los comicios volvieran a ser honestos. Sin embargo, no presentó pruebas que acreditaran una relación entre el nombre del estado y la integridad de sus procesos electorales.
La propuesta no es nueva. A principios de septiembre, Trump difundió una imagen del contorno de Nuevo México en la que aparecía la palabra “México” tachada con una línea roja y sustituida por “América”. La publicación también fue compartida por la Casa Blanca, como parte de la insistencia presidencial por modificar denominaciones geográficas asociadas con otros países.
¿Puede Trump cambiar el nombre de Nuevo México?
La iniciativa se suma a otras decisiones de su administración, como el cambio de denominación del Golfo de México a Golfo de América y la orden ejecutiva del 27 de agosto de 2026 para rebautizar el lago Ontario como Lago de América dentro de los registros federales estadounidenses. Estas medidas forman parte de una política de reivindicación nacionalista impulsada por Trump, aunque los cambios de nombres geográficos no obligan a otros países a adoptar las mismas denominaciones.
Pese a la insistencia del mandatario, Trump no tiene autoridad para cambiar unilateralmente el nombre de un estado. Una modificación de esta naturaleza requeriría procedimientos legislativos y la participación de las autoridades estatales y federales correspondientes. Por ahora, Nuevo México conserva su denominación oficial y la propuesta permanece en el terreno político, sin que exista un cambio legal aprobado.





